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Pumas, El Caballito De Troya
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Pumas, El Caballito De Troya
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Definitivamente, la universidad ha ganado su batalla política frente a los medios; su caballito de Troya ha
sido en gran parte el equipo de los Pumas.
Así, Ciudad Universitaria pasó de ser territorio vandálico, donde se sembraba marihuana, a la casa de “la
afición más bella del fútbol mexicano”, según los comentaristas de deportes; el “estadio más seguro”;
el lugar donde un héroe deportivo, juvenil, de buena pinta, como Jaime Lozano, se había “hecho”.
Incluso, las palabras mágicas de la huelga: “autonomía”, “dignidad”, “lucha” y “respeto” cambiaron
su “estigmatización rojilla” en esa memorable loa que el comentarista José Ramón Fernández, también
seguidor de Pumas, escribió en un programa especial celebrando los campeonatos del equipo: “ Para
ser universitario se necesita espíritu, corazón, autonomía, historia, dignidad, etc.” y todas esas letras
se mezclaban con música que recordaba a Wagner, con imágenes de goles, quiebres, atajadas; con un
estadio lleno de jóvenes gritando, cantando, felices hasta la histeria, celebrando el triunfo del nombre, del
símbolo, la raza: El renovado espíritu de la Universidad.
La Universidad no pudo tener mejor campaña de imagen; este equipo, como todas las representaciones
deportivas y publicitarias, extendió el significado de un grupo social, lo representó metonímicamente, y
acabó por ser una metáfora de la comunidad. Esto no es un fenómeno desconocido; esta perfectamente
documentado: cuando la Selección Mexicana pierde; México pierde, y nos invade una introspección
amarga tamaño El laberinto de la soledad. Sin duda, el fútbol es nuestro gran psicoanálisis, un sueño
colectivo que padecemos por temporadas.
