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Pumas Cumple 50 Años En Primera
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Pumas Cumple 50 Años En Primera
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El 9 de enero de 1962 parecía ser un día común en la vida de Alfredo Echávarri y Guillermo Vázquez Mejía. Temprano partieron a trabajar y por la tarde se dirigieron a la Facultad de Arquitectura para continuar con sus clases. Sin embargo, la realidad era otra, pues ese día cambiaría su vida.
Por la noche, ambos tenían que disputar un encuentro trascendental con los Pumas. Era el día en el que podían lograr el ascenso a la Primera División, si es que lograban vencer al Cataluña de Torreón.
En un principio era difícil asimilar la trascendencia de dicho encuentro y lo que a la postre significaría para el balompié nacional. Sólo cuando vieron el estadio Olímpico repleto empezaron a pensarlo. El que los medios de comunicación de la época mencionaran en notas principales que el plantel de la Universidad estaban obligados a obtener su boleto a Primera no era un asunto que preocupara.
“Lo viví, al igual que todos mis compañeros, como un día común y corriente. Fuimos a trabajar y por la tarde a clases. Al salir de éstas cogí mi maleta, me despedí de mi profesor, de mis compañeros y me fui caminando hasta cruzar por debajo Insurgentes y ahí fue donde empezamos a ver que llegaba mucha gente al estadio. Algunos de mis compañeros llegaron de su casa, otros más de sus respectivas facultades, nos juntamos y esa fue la preparación para ese gran partido que significó trascender durante 50 años”, recuerda Echávarri.
Sus compañeros parecían más preocupados. Los invitaban a salir de clases y partir al estadio para iniciar su preparación de cara al encuentro. Incluso los profesores, que nunca dejaron de exigirles sus tareas comúnes de estudiantes, se unieron a la demanda.
Echávarri reconoció que nunca se imaginó lo que estaba por acontecer. De eso se empezó a dar cuenta cuando se asomó del vestidor, previo a entrar a la cancha para encarar el encuentro.
“La impresión fuerte se dio al salir por la boca del túnel. Antes salíamos de manera diferente, por donde salen ahora los equipos visitantes, y al pararse en la boca se veía el estadio lleno y la gente estaba expectante. Fue muy especial y eso se nos quedó grabado.”
Ya en el partido, el plantel lagunero trató de complicarles y se plantó bien en los primeros mitutos. Todo se salía del guión, pues los visitantes llegaban como el peor plantel de la Segunda División. Bastó la aparición de sus dos máximos artilleros para revertir la situación y encaminar al triunfo.
Tras 20 minutos de tensión, García se hizo presente para abrir el marcador, y enseguida marcó un segundo tanto; Calderón de la Barca también marcó un doblete y Manolo Rodríguez marcó el quinto tanto. El marcador al final: 5-1.
La afición presente brincó a la cancha para cargar en hombros a sus nuevos héroes. La algarabía estalló y se inició así una fiesta interminable. Memo Vázquez lo recuerda con regocijo.
“Fue muy bonito porque toda la comunidad universitaria lo disfrutó”, dijo el ahora director de fuerzas básicas del Club Universidad. “Cuando Pumas fue campeón con Memo (su hijo), sentí como si hubiera repetido eso que nos aconteció hace 50 años”, abundó para poner un punto de comparación.
Ya en ese momento habían digerido lo hecho, aunque los medios se lo confirmaron un día después. Sabían que un nuevo grande se presentaría en Primera División.
“En los medios salió que ‘subió un equipo de espíritu’, lo cual es muy importante. Esto se ha mantenido hasta el día de hoy, lo estamos respetando como debe ser. Lo dijeron los periodistas: ‘Llegó un equipo grande al futbol mexicano’; entonces fue muy atinado”, explicó Vázquez.
José Luis Ledezma, ingeniero; Carlos Gutiérrez, contador; Tito Centeno, ingeniero químico; Echávarri, arquitecto; Rodríguez, contador; Vázquez, arquitecto; García, contador; Jorge Gaitán, arquitecto; Raúl Chanes, Calderón de la Barca y José Antonio Rodríguez lo hicieron posible.
Pumas es algo para siempre
Fue amor a primera vista. Tal vez fue el enorme puma que los jugadores portaban orgullosos en el pecho y la hermosa combinación del azul y oro en su vestimenta. O quizá las extravagantes y ensortijadas cabelleras de la mayoría de ellos y la curiosidad por ver a ese Niño de Oro, del que tanto se hablaba. Pero el impacto mayor fue el deleite al ver en acción a ese impetuoso equipo lleno de jóvenes que en cada partido organizaban un festín de goles.
Desde entonces Pumas despertó un gran sentimiento que hacía olvidarme de todo, esos jueves por la noche o domingos al mediodía para ver los encuentros por televisión. De comenzar a leer las crónicas en los diarios, llevar las estadísticas y encerrarme dos horas en el auto de mi padre para escuchar el partido por radio, cuando era la única opción.
Él me obligó a guardar bajo llave el boleto de mi primer partido en el estadio Olímpico Universitario y que después de más de 30 años lo conservo como uno de mis máximos tesoros.
Porque Pumas provoca noches de insomnio previo al partido importante. Madrugar los domingos sin la ayuda de un despertador, desafiar a la impaciencia mientras se acerca la hora y comenzar con el sufrimiento apenas al escuchar el silbatazo del árbitro. De provocar llanto en la más dolorosa derrota, pero también en las jornadas victoriosas.
Pumas me ha llevado a realizar los más extraños rituales, como portar la misma chamarra en todos los partidos de local en un torneo, aun bajo el sofocante calor del mediodía, sólo por confiarle algún misterioso poder y creer en esa fuerza para terminar con una sequía de casi 13 años sin un título. Porque Pumas es más que los Enrique Borja, los Hugo Sánchez, los Jorge Campos, los Luis García y todos los brillantes jugadores surgidos de su inagotable cantera.
Es más que dejar la televisora que hizo de las transmisiones de sus partidos toda una tradición, para irse a la de enfrente, ésa que además es dueña de su más odiado rival.
Es más que los directivos, jugadores y entrenadores que pasaron con más pena que gloria.
Es más que el grupo de jóvenes, que se junta en la zona de Pebetero para entonar, con acento argentino, cánticos que la mayoría poco tienen que ver con la esencia del equipo.
Pumas es más que incluso sus siete campeonatos y el título logrado ese 9 de enero de hace 50 años y que les dio el ascenso a Primera División.
Pumas es la pureza de espíritu de cada joven surgido de fuerzas básicas. Cada debut se convierte en el triunfo más valioso, sin importar el marcador.
Es un homenaje para el argentino Renato Cesarini, quien llegó hace casi 50 años para hacerse cargo de la formación de jugadores, con una solitaria y visionaria propuesta para los directivos que lo contrataron: “Denme 11
atletas y yo haré 11 futbolistas”.
Cesarini sentó las bases para esa escuela que parece no tener fin. Justo en el 50 aniversario como equipo de Primera División, la leyenda del argentino está más viva que nunca con el conjunto actual, en el que sólo militan dos extranjeros y un mexicano no formado en fuerzas básicas.
Por eso hoy más que nunca ¡Felicidades Pumas!, por haber escrito una historia dorada de la que nos sentimos orgullosos y la que aún tiene mucho por escribir.
El arquitecto de los Pumas
“Denme once atletas y haré once futbolistas”, fue el lema que enarboló Renato Cesarini al llegar a México. Con ella cambió la forma de vivir en Pumas.
Si bien la institución desde sus inicios presumió un trabajo con jóvenes, el presidente del club, Javier Ortiz Tirado, consideró que debían afianzar esa idea y por eso se buscó incorporar a Cesarini. Lo logró y a partir de 1962, poco tiempo después de que los universitarios ascendieron a Primera División, el argentino inició una labor que hoy continúa.
Cesarini, que había jugado en el River Plate de su país y la Juventus de Italia, ideó el proyecto de fuerzas básicas de la institución y con ello dio pauta a que se crearan las reservas profesional, central y un equipo juvenil. Quería cambiar un futbol que a su parecer tenía 30 años de retraso con respecto a las potencias de aquél entonces. “No hay futbol en México”, afirmó.
“Cuando llegó Cesarini implantó una forma especial de manejar los fundamentos y los conceptos tácticos. Aseguró que estábamos 30 años atrasados”, comentó Vázquez.
El ahora director de fuerzas básicas explicó que toda la gente que pertenecía al club asimiló lo dicho por el sudamericano y todos siguieron al pie de la letra sus palabras.
Mientras tanto, en el primer equipo afinó los detalles técnicos de los jugadores al asumir la dirección técnica. Mandó instalar frontones con arena para que aprendieran a patear mejor el balón.
Vázquez y Alfredo Echávarri se conviertieron en dos de sus consentidos, al grado de que cada vez que viajaba a Turín les traía regalos a ambos. Sin embargo, sólo el primero decidió continuar con su labor en el plantel auriazul, mientras que el segundo optó por ejercer la profesión de arquitecto.
“Cesarini vino a revolucionar el futbol mexicano, trajo nuevas técnicas, una mentalidad más profesional, más exigencia, horas de entrenamiento y mejoramiento de la técnica; quería mejorar la parte atlética. Buscaba también la improvisación, el que el jugador tuviera ingenio para crear jugadas diferentes, que engañara al adversario. Con su trabajo se mejoró mucho”, detalló Echávarri.
Para Alfredo, quien llegó a ser casi un hijo para el argentino, Cesarini marcó un parteaguas en la preparación de los equipos en México. Sus ideas fueron imitadas por otras instituciones.
“Es uno de los personajes más importantes en la historia del club y del futbol mexicano. Estaba dedicado al ciento por ciento al futbol; era soltero y las 24 horas del día pensaba en el futbol, aunque sin llegar a ser un obsesionado porque tenía mucha preparación, presumía conocimientos culturales y académicos”, abundó.
Bajo la tutela del pampero crecieron Enrique Borja, Luis Regueiro, La Calaca Gozález, Aarón Padilla, Miguel Mejía Barón y Héctor Sanabria. Todos ellos, a la postre, seleccionados nacionales.
50 momentos
A continuación, los hechos más relevantes del Club Universidad a partir de su ascenso.
enero 1962. Ascenso a Primera División, tras golear 5-1 al Cataluña de Torreón.
julio 1962. Debut en Primera con derrota de 2-0 ante el América.
1962. Arribo a la institución de Renato Cesarini al Club.
1963. El argentino Etcheverry es su primer campeón de goleo con 20 tantos.
1965. Creación de las fuerzas básicas de la institución.
1967. Se crea la Comisión de futbol de la UNAM.
1968. Primer subcampeonato en la historia del equipo.
1968. Primeros canteranos que juegan un Mundial: fueron cinco.
1975. Se crea el Club Universidad A. C.
1975. Campeón de Copa por la cantidad de puntos cosechados en la temporada.
1975. Campeón de Campeones al vencer 1-0 al Toluca.
1975. Guillermo Aguilar Álvarez se convierte en el presidente deportivo del club.
1976. Debuta Hugo Sánchez el 23 de octubre en un Pumas-Tigres (triunfo de 1-0).
1976. Cabinho es campeón de goleo con 29 goles.
1977. Por vez primera logran el liderato general.
1977. Cabinho repite como campeón de goleo al acumular 34 tantos.
1977. Primer título de los felinos al derrotar 1-0 a la U. de G en el marcador global.
1978. Tercer campeonato de goleo para Cabinho gracias a sus 33 goles marcados.
1978. Subcampeones por segunda ocasión, al caer en la final 3-1 ante Tigres en el global.
1979. Hugo Sánchez y Cabinho comparten el título de goleo, al acumular 26 goles.
1979. Segundo subcampeonato de liga al perder 2-0 ante el Cruz Azul.
1981. Segundo campeonato de liga al golear 4-1 al Cruz Azul. Tomó revancha.
1981. Hugo Sánchez es el primer canterano universitario en ser vendido a Europa. El
Atlético de Madrid de España se lo llevó.
1981. Campeones de la Concacaf al vencer 2-0 a la Universidad de Honduras.
1981. Campeones de Copa Interamericana tras superar 2-1 al Nacional de Uruguay. El único de esa ídole que ostenta.
1983. Supera 3-2 al Robin Hood de Surinam para sumar otra Liga de Campeones de la Concacaf.
1985. Finalista de liga. El América los venció 3-1 en un duelo celebrado en el estadio Corregidora, en una serie que se jugó a tres partidos.
El resurgir
Pumas pasó 13 años sin títulos, pero a partir de 2004 ha obtenido cuatro cetros.
1986. Para el Mundial celebrado en México, aportó a ocho elementos surgidos en su cantera, además de Bora Milutinovic, quien fue forjado como técnico en la institución. Ésa fue su máxima aportación.
1986. Luis Flores y Manuel Negrete son vendidos al futbol europeo (Sporting de Gijón y Sporting Lisboa, respectivamente).
1988. Luis Flores regresó al club para ser campeón de goleo con 24 tantos.
1988. Se presenta en otra final, pero América los vueleve a superar (4-2 en el global).
1990. Tercera y más reciente Liga de Campeones de la Concacaf obtenida. Triunfó 3-1 sobre el Pinar del Río cubano.
1991. Luis García es el máximo romperredes con 24 tantos.
1991. Tercer título de liga al igualar 3-3 en el marcador global con el América. Los dos goles de visitante que marcó le dieron el campeonato.El Tucazo con el que triunfaron 1-0 en CU se hizo célebre.
1992. Luis García repite como campeón goleador en la liga al anotar 26 goles.
1992. Luis García fue vendido al Atlético de Madrid español.
1997. Pumas abandona el Canal 13 y pasa a Televisa, cadena que hasta el día de hoy transmite sus partidos.
1999. Por vez primera, aparece publicidad en la playera del conjunto universitario.
1999. Jesús Olalde se agrega a la lista de goleadores al acumular 15 tantos en el Invierno.
2000. Regresan al Olímpico tras jugar en la Corregidora debido a un paro estudiantil.
2001. Se crea el Patronato Universitario, la Junta Directiva y el Consejo Técnico.
2004. Bruno Marioni es campeón de goleo con 16 tantos.
2004. Cuarto título de liga al vencer en penales 5-4 al Guadalajara.
2004. Campeón de Campeones al superar al Pachuca. Lo humilló 7-3.
2004. Vence 1-0 al Real Madrid en su casa para hacerse del trofeo Santiago Bernabéu.
2004. Obtiene el único bicampeonato en torneos cortos hasta ahora al derrotar 3-1 al Monterrey en el global. De esta manera cerró uno de los mejores años en su historia.
2005. Disputa la final de la Copa Sudamericana, pero Boca Juniors se hizo del cetro en la tanda de penales (4-3).
2007. Llega a su tercera final en torneos cortos, pero Atlante lo venció 2-1 en el global.
2009. Sexto campeonato para la organización auriazul. Superó 3-2 al Pachuca.
2011. Gana su séptimo título de liga ante el Morelia. El global finalizó 3-2.
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